El cuerpo grita auxilio
El sudor no es un lujo, es una señal de alarma. Cuando el sol aprieta, cada gota que cae del rostro es una pérdida de sales y agua que el organismo necesita para seguir moviéndose en la pista. No te engañes: la deshidratación no solo baja el rendimiento, también amplía el riesgo de calambres y desmayos.
Hidratación antes del saque
Despierta antes del torneo, bebe un vaso de agua tibia con una pizca de sal y una rodaja de limón. Sí, suena a remedio de abuela, pero funciona. El objetivo es llenar los depósitos antes de que el calor empiece a robarte líquido.
La regla de los 20‑30 minutos
En cada pausa de 20 a 30 minutos, consume entre 200 y 300 mililitros de bebida isotónica. No cualquier refresco; busca una que contenga electrolitos. Si no tienes, mezcla agua, una pizca de sal y una cucharadita de azúcar. Así mantienes el equilibrio iónico sin sobrecargar el estómago.
Lo que dicen los expertos de padelapuestas.com
Los profesionales recomiendan una “carga” de 500 ml al llegar al torneo y luego hidratarse cada vez que cambies de lado. No esperes a sentir sed; la sed es la señal tardía del cuerpo. Además, evita bebidas con cafeína o alto contenido de azúcar, que pueden acelerar la pérdida de agua.
Ropa y accesorios
Opta por camisetas de tejido técnico que absorban la humedad y la liberen al aire. Usa una gorra ventilada y gafas reflectantes para minimizar la exposición directa al sol. Cada detalle cuenta cuando la temperatura supera los 30 °C.
Alimentación que retiene agua
Frutas como la sandía y el melón son armas secretas: 90 % de agua, plus de potasio. Incluye una pieza antes del juego y otra durante la pausa. Evita alimentos salados en exceso; la sal retiene agua pero también eleva la sed.
Señales de alerta
Si notas lengua seca, urina oscura o mareos, detente. Bebe 250 ml en 5 minutos y espera a que el cuerpo responda. No intentes “forzar” la jugada; el riesgo supera cualquier punto en juego.
La última jugada
Planifica tu botella como si fuera tu raqueta: siempre a mano, siempre llena. El truco está en la constancia, no en el impulso.
